lunes, 28 de febrero de 2011

RICITOS DE ORO




En una preciosa casita, en el medio de un bosque florido, vivían 3 ositos. El papá, la mamá, y el pequeño osito. Un día, tras hacer todas las camas, limpiar la casa, y hacer la sopa para la cena, los tres ositos fueron a pasear por el bosque. Mientras los ositos estaban caminando por el bosque, apareció una niña llamada Ricitos de Oro que, al ver tan linda casita, se acercó y se asomó a la ventana. Todo parecía muy ordenado y coqueto dentro de la casa.
Entonces, olvidándose de la buena educación que su madre le había dado, la niña decidió entrar en la casa de los tres ositos. Al ver la casita tan bien recogida y limpia, Ricitos de Oro curioseó todo lo que pudo. Pero al cabo de un rato sintió hambre gracias al olor muy sabroso que venía de la sopa puesta en la mesa. Se acercó a la mesa y vio que había 3 tazones. Un pequeño, otro más grande, y otro más y más grande todavía. Y otra vez, sin hacer caso a la educación que le habían dado sus padres, la niña se lanzó a probar la sopa. Comenzó por el tazón más grande, pero al probarlo, la sopa estaba demasiado caliente. Entonces pasó al mediano y le pareció que la sopa estaba demasiado fría. Pasó a probar el tazón más pequeño y la sopa estaba como a ella le gustaba. Y la tomó toda, todita.

Cuando acabó la sopa, Ricitos de Oro se subió a la silla más grande pero estaba demasiado dura para ella. Pasó a la silla mediana y le pareció demasiado blanda. Y se decidió por sentarse en la silla más pequeña que le resultó comodísima. Pero la sillita no estaba acostumbrada a llevar tanto peso y poco a poco el asiento fue cediendo y se rompió. Ricitos de Oro decidió entonces subir a la habitación y probar las camas. Probó la cama grande pero era muy alta. La cama mediana estaba muy baja y por fin probó la cama pequeña que era tan mullidita y cómoda que se quedó totalmente dormida.
Mientras Ricitos de Oro dormía profundamente, llegaron los 3 ositos a la casa y nada más entrar el oso grande vio cómo su cuchara estaba dentro del tazón y dijo con su gran voz:
-¡Alguien ha probado mi sopa! Y mamá oso también vio su cuchara dentro del tazón y dijo:
-¡Alguien ha probado también mi sopa! Y el osito pequeño dijo con voz apesadumbrada:
-¡Alguien se ha tomado mi sopa y se la ha comido toda entera! Después pasaron al salón y dijo papá oso:
-¡Alguien se ha sentado en mi silla! Y mamá oso dijo:
-¡Alguien se ha sentado también en mi silla! Y el pequeño osito dijo con su voz aflautada:
-¡Alguien se ha sentado en mi sillita y además me la ha roto!
Al ver que allí no había nadie, subieron a la habitación para ver si el ladrón de su comida se encontraba todavía en el interior de la casa. Al entrar en la habitación, papá oso dijo:
-¡Alguien se ha acostado en mi cama! Y mamá oso exclamó:
-¡Alguien se ha acostado en mi cama también! Y el osito pequeño dijo:
-¡Alguien se ha acostado en mí camita...y todavía sigue durmiendo!
Ricitos de Oro, mientras dormía creía que la voz fuerte que había escuchado y que era papá oso, había sido un trueno, y que la voz de mamá oso había sido una voz que la hablaba en sueños pero la voz aflautada del osito la despertó. De un salto se sentó en la cama mientras los osos la observaban, y saltó hacia el otro lado saliendo por la ventana corriendo sin parar un solo instante, tanto, tanto que no daban con los pies en el suelo. Desde ese momento, Ricitos de Oro nunca volvió a entrar en casa de nadie ajeno sin pedir permiso primero.

domingo, 20 de febrero de 2011

LA PRINCESA FRANGANTE

El poderoso Qinlong, Hijo del cielo, Emperador de china, esperaba en el salón del trono de la Ciudad Prohibida el regreso de sus generales, quienes le habían hecho llegar noticias de sus victorias y deseaban ofrecerle el valioso botín que habían conseguido.

Qinlong, estaba acostumbrado a recibir valiosas fortunas; joyas y sedas, mármoles labrados y maderas preciosa, excelentes caballos y mil otras riquezas, pero esta vez, además de todo eso, sus generales pusieron ante sus ojos una muchacha de tan extraordinaria parte y belleza que el emperador inmediatamente se enamoró de ella.

Qinlong, pregunto el nombre de la joven y sus generales le dijeron que nunca habían conseguido que dijeran ni una palabra y que la llamaban la princesa fragante porque era joven parecía estar envuelta en un perfume tan seductor que todo el que se le acercaba quedaba hechizado así pudo constatarlo el Emperador cuando se aproximo a ella y ordeno que fuera con ese nombre con el que se la conociera desde ese momento.

Los días que siguieron fueron un tormento para el emperador que había concebido un profundo amor por la princesa. Le rogaba que accediera a sus demandas y la joven movía la cabeza en un gesto constante de negación. No. No. Ella siempre decía no y Qinlong no prestaba atención a nada que no fuera la consecución de su amor

La madre del emperador se enfureció ¿quien creía que era esa extranjera para rechazar a su hijo del cielo? ¿A caso pensaba que podía hacer tambalear el imperio con sus desperdicios?

La orden se cumplió y al amanecer los llantos y gritos de los criados despertaron al Emperador con un terrible presentimiento corrió jardín solo para confirmar el horror que imaginaba. la princesa fragante yacía muerta sobre los cojines de seda donde le habían colocado las doncellas. Solo su perfume continuaba, vivismo, dando testimonio de su paso por el mundo. El emperador no volvió a amar a otra mujer.









sábado, 19 de febrero de 2011

CALCULA

sábado, 12 de febrero de 2011

ADIVINANZA

 Mi madre es tartamuda, mi padre es "cantaor", tengo blanco mi vestido, amarillo el corazón. 
¿Quién soy?