
Erase una vez en un pueblo vivía un joven llamado Marcos. Una de sus aficiones era visitar los museos de toda España. Un buen día a su mujer Sara se le ocurrió una buena idea. Ir a visitar varios museos. A Marcos le pareció una buena idea. Nada más levantarse se fueron. Visitaron muchos museos y ya en el último ocurrió algo muy sorprendente. Su mujer se quedó sola en una habitación viendo varios cuadros. Marcos se fue a otra habitación y allí había un diamante metido dentro de una caja de cristal donde Marcos la observaba. Mientra lo miraba se oyeron varios pasos y Marcos se escondió detrás de una cortina. Entonces aparecieron dos personas vestidos de ladrones. Miraron a ver si había alguien escondido pero no lograron ver a Marcos y robaron el diamante. En esos momentos sonó la alarma de robo y salieron corriendo. Marcos salio de la habitación y se fue donde estaba su mujer y no estaba allí. Los ladrones la habían cogido como rehen. Cuando llegó la policía. Marcos le contó todo lo ocurrido y llamaron a un detective. El detective investigó e investigó y vio unas huellas en el cristal donde se exponía el diamante. Entonces los ladrones le hicieron una llamada y le dijeron a Marcos que no soltarían a su mujer hasta que no le preparara una avión para ir a México. Pero el detective localizo el lugar donde se situaban y fueron al rescate, a los delincuentes los detuvieron, a la mujer la rescataron y el diamante volvió a su lugar
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